miércoles, 17 de octubre de 2012


CROTALUS MOLOSSUS

¿Al pensar en las serpientes qué es lo que sientes? ¿Será temor? Esa sensación probablemente la experimentan la mayoría de las personas pero ¿sabías que para nuestros antepasados eran muy importantes?  ¿y hasta las respetaban y consideraban dioses?

Quetzalcóatl.
Kukulkán.
No podemos negar que las serpientes son parte de nuestra historia. De hecho las podemos encontrar en nuestro símbolo nacional; en la época prehispánica la cultura azteca y la maya las veneraban, cada una las llamó Quetzalcóatl y Kukulkán respectivamente; ambos eran dioses que se representaban como una serpiente emplumada.

Actualmente, se estima que nuestro país posee alrededor de 381 especies de serpientes, de las cuales sólo el 20% son venenosas y entre ellas se encuentra las víboras que pertenecen al género Crotalus. Estas serpientes son endémicas de América, se les encuentra desde Canadá hasta Argentina, son venenosas y se caracterizan por poseer un cascabel en la punta de su cola.

Dentro de este género se encuentra la especie conocida científicamente como Crotalus molossus, la cual es una querida huésped en el Bosque de Tlalpan. 
"Crotalus molossus"

Ella a pesar de tener una medida media en comparación con otras de su familia, no deja de causar temor y angustia. Su nombre Crotalus molossu  hace referencia a los bozales redondeados de unos perros de caza que son famosos en Epirus, Grecia; se le conoce comúnmente cómo “víbora de cascabel de cola negra” y es respetada, pues es moderadamente venenosa.

Esta serpiente se puede encontrar desde el suroeste de Estados Unidos hasta el sur de Oaxaca y habita principalmente pedregales y bosques de pino. Llega a tener un metro de longitud y las hembras llegan a medir más que los machos, su coloración va del negro al verde o café obscuro que contrasta con los dibujos que tiene en su dorso en forma de diamante de color amarillento, con manchas claras en el centro.

Su cabeza es triangular y aplanada, la cual se distingue del resto de su cuerpo debido a su proporción, sus ojos no tienen parpados y su pupila es vertical elíptica. Algo sorprendente es que la cascabel de cola negra posee dos sistemas visuales: sus ojos y unos órganos sensitivos que le permiten captar imágenes infrarrojas. 

Su cola es completamente negra, en la punta de esta se encuentra el cascabel, el cual está hecho de queratina y cada vez que la serpiente muda de piel se añade un nuevo segmento a su distintivo accesorio, el cual solo emite sonido al verse en peligro como un aviso a sus agresores. Su aparato inoculador de veneno consiste en dos fuertes colmillos, curvados hacia atrás y situados en la parte frontal del maxilar superior.

Su época de reproducción inicia en primavera, después de la cópula (la cual puede ocurrir varias veces durante algunos días) el macho se queda con la hembra para evitar que otro se le acerque. Las serpientes de cascabel son ovovivíparas y tras la fecundación, la hembra tiene la opción de poner los huevos o de dejarlos madurar en su interior. En algunos casos, envuelven a las crías en membranas, de forma similar a los embriones. Estas víboras suelen ocultar los huevos en el suelo, bajo la vegetación, para que eclosionen por sí mismos. Las hembras pueden parir en promedio 6 crías que al nacer miden 30 cm y llegan a vivir de 10 a 20 años.

La víbora de cascabel de cola negra gusta de salir a cazar ratones, tlacuaches, conejos, ardillas o zorrillos al atardecer, presas que paraliza con su veneno antes de comerlas. Para trasladarse hacen ondular su cuerpo apoyándose en las grandes placas de su vientre. Son capaces de trepar por el tronco de los árboles y de nadar. También en su tiempo libre disfruta calentar su cuerpo directamente al sol sobre la superficie pedregosa, pues recordemos que es un reptil y tiene la sangre fría.

Actualmente, de acuerdo a la NOM_059_SEMARNAT_2010, se encuentra bajo Protección especial y esto se debe a que son cazadas y vendidas por su carne, piel, veneno, porque se les atribuyen poderes curativos  y también por temor a ser atacados por ella. Si bien es cierto que la víbora de cascabel de cola negra tiene un veneno potente y que puede llegar a ser dañino para la salud del hombre, ellas generalmente procuran alejarse de su presencia; sin embargo, es importante recordarte que ella sólo ataca al verse en peligro, por lo que te recomendamos que evites agredirla y sobre todo aunque es espectacular ver de cerca un animal como esto no lo compres en ningún tipo de mercado negro y sobre todo respeta su hábitat.

Bibliografía:
-LOT, A. y Z. Cano-Santana (eds.)  Biodiversidad del Ecosistema del Pedregal de San Ángel. . México, DF: UNAM, 2009. 
-Normas Oficiales Mexicanas: NOM-059-SEMARNAT-2010

Fuentes electrónicas: 


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