jueves, 25 de octubre de 2012


ABEJAS: PEQUEÑAS DADORA DE VIDA.

La agradable sensación que nos brinda ver una flor no la podríamos experimentar sin la existencia de pequeños animalitos que se encargan de llevar la vida de un lugar a otro. Seguramente en alguna ocasión hemos escuchado que si en el planeta la última abeja deja de existir sería el fin de la vida. Y lo anterior no es una oración descabellada, pues tiene algo de verdad.

Con la expansión de las plantas de flor, hace aproximadamente 125 millones de años, se dio paso a la evolución de un grupo de avispas esfécidas, que pasaron de cazar presas a recolectar néctar y polen como alimento. Es así como surgen las abejas, de hecho el fósil más antiguo conocido de una de ellas data de hace 100 mil años y está conservado en ámbar de Birmania.Actualmente, en el mundo existen aproximadamente 20 000 especies de abejas, todas ellas pertenecen a la familia de los Himenópteros, del griego himen que quiere decir membrana; son insectos de alas translúcidas y membranosas, como la avispa y la hormiga, viven en todas partes del mundo, salvo en las regiones donde el invierno es demasiado frío. A pesar de la numerosa cantidad de especies, las abejas que todos conocemos pertenecen a una sola especie Apis mellifera.. 
En México existen poco más de 1 800 especies con características y costumbres diferentes, los taxónomos las han dividido en varias familias; Apidae, Andrenidae, Colletidae, Halictidae, Megachilidae y Melittidae.


Estos insectos, tienen cuerpo peludo y céreo que se divide en tres partes: la cabeza, tórax y abdomen. La cabeza tiene dos juegos de ojos y unas antenas largas; cerca de la parte inferior de la cabeza se encuentran las mandíbulas, en esa zona se encuentra la probóscide, que es una trompa larga que sirve como lengua larga y como pajilla. El tórax es la parte media de la abeja donde se encuentran las alas y las patas, el abdomen es la parte trasera donde se encuentran los órganos internos como estómago, corazón, intestinos. En la parte trasera se encuentra el arma más famosa de las hembras: el aguijón.


Pueden clasificarse según sus estrategias de anidación, reproducción y comportamiento en: solitarias, sociales o cleptoparásitas. 

Las abejas solitarias son aquellas en las cuales una hembra construye un nido solitario, usualmente con varias celdas de cría, según la especie; pueden encontrarse en el suelo, en galerías dentro de troncos en descomposición o en agujeros dentro de la madera.

Las abejas cleptoparásitas en general tienen forma de vida solitaria, sin embargo hay algunas sociales. Las que son solitarias depositan sus huevos en los nidos de otras abejas para que sus larvas se alimenten del aprovisionamiento del nido hospedero.

Las abejas sociales, como Apis mellifera, viven formando colonias que pueden estar constituidas por alrededor de 40.000 individuos que se reparten de forma muy ordenada la comida y el trabajo. Existen grados de organización jerárquica:

-La reina: Es el personaje central de la colonia, la única hembra perfecta y fecunda. Se distingue del resto por su longitud, que es de 16 milímetros, y por las alas, que son muy cortas en relación al cuerpo. Posee aguijón, pero sólo lo utiliza para luchar contra otras reinas. 

La reina vive unos cinco años y continuamente es rodeada por su corte de abejas y alimentada siempre con jalea real.

-Las abejas obreras: Se desarrollan en celdas normales y forman la población más numerosa: 70.000 en primavera y unas 20.000 en invierno. Cumplen muchas funciones dependiendo de su edad: limpiadoras, nodrizas, damas de honor, ventiladoras, secretoras de cera, fabrican miel, dan calor al nido, retiran cuerpos extraños, vigilan la colmena, salen al campo a buscar néctar, polen y agua. Suelen moverse en un radio de acción de 3 kilómetros, siendo su velocidad media de 30-40 km/hora, llevando a cabo unos 40 vuelos diarios y visitando unas 400 flores de la misma especie. Al regresar reconocen su colmena por el color, su forma y su posición. Entre ellas se distinguen por el olor, pues cada colonia tiene el suyo característico.
Si una abeja recolectora descubre una fuente de alimento, al regresar a la colmena indica a sus compañeras dónde está situada y a qué distancia se encuentra. Para ello “baila”, describiendo una serie de círculos. La vida de las abejas es muy corta: las que nacen en primavera mueren a los 40 ó 50 días; por el contrario, las que nacen en otoño viven unos cinco meses, hasta que enlazan con sus nuevas compañeras, en la primavera siguiente. Su principal alimento es la miel.

-Los zánganos: Nacen de un huevo no fecundado y son machos. En cada colmena suele haber de 500 a 1.500. Cumplen una doble función: fecundar a la reina y proporcionar calor al nido de cría. 

En las temporadas en que florecen las plantas, las abejas recolectan y almacenan los alimentos que consumirán durante el invierno, ellas sobreviven por medio de néctar y polen. El néctar es un líquido dulce que producen las flores y es la materia prima en la fabricación de miel. El néctar y el polen son extraídos de las flores por las abejas. Las abejas obreras son capaces de transportar cargas de néctar más pesadas que su propio cuerpo. Para producir un gramo de miel se necesitan 75 viajes de la colmena a las flores. Y lo anterior, no sólo lo hacen para alimentarse o brindarnos miel, esta actividad tan cotidiana para las abejas representa para nuestro planeta una ayuda para mantener el equilibrio ecológico, el cual es tan importante para mantener la vida y evitar un caos en la naturaleza.

Las abejas al libar tienen un papel esencial en la polinización: la multiplicación de las especies florales y frutales; las cuales animales y humanos usamos para nuestra alimentación. ¿Pero qué es la polinización? La polinización se refiere al desplazamiento de polen desde la planta que lo produce a otra de su misma especie, con la finalidad de que esta última se fecunde y sea posible la producción de semillas y frutos. Es por esta razón que las abejas son tan importantes pues al ir de flor en flor van ayudando a que la vida siga.

Abeja libando
Las abejas son muy sensibles a la contaminación. Es esencial que el hombre respete su medio ambiente y mantenga las condiciones favorables para su desarrollo: evitando por ejemplo los tratamientos químicos nocivos sobre los cultivos frutales o la destrucción de los campos que habitan.Cómo puedes ver las abejas aunque se vean pequeñas hacen una labor enorme en el planeta al realizar la polinización. Quizá te puedan llegar a causas temor al recordar que poseen un arma llamada aguijón, sin embargo sólo lo usarán si las atacan o tienen miedo.
Si las llegas a ver en el BT  evita molestarlas o alterar sus panales , no les arrojes ningún objeto; respétalas.



Bibliografía: 
Ayala, R. 2004. Fauna de abejas silvestres (Hymenoptera: Apoidea). In: García-Aldrete, A.N. y Ayala, R. (eds.),
Artrópodos de Chamela. UNAM.México.pp 193-219.
Michener, C.D. 2007. The Bees of the World. 2a. ed. The Johns Hopkins University Press.992
Roubik, D.W. 2006.Stingless bee nesting biology.Apidologie. 37: 124-143.
Roubick D. 1989. Ecology and natural history of tropical bees.CambridgeUniversityPress.514p.


Fuentes electrónicas:


miércoles, 24 de octubre de 2012


CONSTRUCCIÓN DE BARDA PERIMETRAL EN EL BOSQUE DE TLALPAN.


A todos nuestros visitantes les informamos que se están llevando a cabo acciones para la conservación y mantenimiento del Área Natural Protegida Bosque de Tlalpan (ANP BT) , tal como se manifiestan en su Programa de Manejo.

Como parte de las acciones, actualmente se está llevando a cabo la rehabilitación de la barda perimetral en la zona del acceso Tres palos, con el objetivo de brindar mayor seguridad a los visitantes, esto debido a que se ha detectado el ingreso de personas por sitios donde la barda ha sido dañada.

Para poder iniciar con los trabajos en días anteriores se ha permitido el acceso de camiones con roca , estos elementos de ninguna manera se tratan de cascajo como en algunos medios se ha expresado. 

Para cualquier aclaración favor de comunicarse a los teléfonos 51.71.45.58, al correo bosque.tlalpan@gmail.com o acudir directamente a las oficinas de la Dirección.

miércoles, 17 de octubre de 2012


CROTALUS MOLOSSUS

¿Al pensar en las serpientes qué es lo que sientes? ¿Será temor? Esa sensación probablemente la experimentan la mayoría de las personas pero ¿sabías que para nuestros antepasados eran muy importantes?  ¿y hasta las respetaban y consideraban dioses?

Quetzalcóatl.
Kukulkán.
No podemos negar que las serpientes son parte de nuestra historia. De hecho las podemos encontrar en nuestro símbolo nacional; en la época prehispánica la cultura azteca y la maya las veneraban, cada una las llamó Quetzalcóatl y Kukulkán respectivamente; ambos eran dioses que se representaban como una serpiente emplumada.

Actualmente, se estima que nuestro país posee alrededor de 381 especies de serpientes, de las cuales sólo el 20% son venenosas y entre ellas se encuentra las víboras que pertenecen al género Crotalus. Estas serpientes son endémicas de América, se les encuentra desde Canadá hasta Argentina, son venenosas y se caracterizan por poseer un cascabel en la punta de su cola.

Dentro de este género se encuentra la especie conocida científicamente como Crotalus molossus, la cual es una querida huésped en el Bosque de Tlalpan. 
"Crotalus molossus"

Ella a pesar de tener una medida media en comparación con otras de su familia, no deja de causar temor y angustia. Su nombre Crotalus molossu  hace referencia a los bozales redondeados de unos perros de caza que son famosos en Epirus, Grecia; se le conoce comúnmente cómo “víbora de cascabel de cola negra” y es respetada, pues es moderadamente venenosa.

Esta serpiente se puede encontrar desde el suroeste de Estados Unidos hasta el sur de Oaxaca y habita principalmente pedregales y bosques de pino. Llega a tener un metro de longitud y las hembras llegan a medir más que los machos, su coloración va del negro al verde o café obscuro que contrasta con los dibujos que tiene en su dorso en forma de diamante de color amarillento, con manchas claras en el centro.

Su cabeza es triangular y aplanada, la cual se distingue del resto de su cuerpo debido a su proporción, sus ojos no tienen parpados y su pupila es vertical elíptica. Algo sorprendente es que la cascabel de cola negra posee dos sistemas visuales: sus ojos y unos órganos sensitivos que le permiten captar imágenes infrarrojas. 

Su cola es completamente negra, en la punta de esta se encuentra el cascabel, el cual está hecho de queratina y cada vez que la serpiente muda de piel se añade un nuevo segmento a su distintivo accesorio, el cual solo emite sonido al verse en peligro como un aviso a sus agresores. Su aparato inoculador de veneno consiste en dos fuertes colmillos, curvados hacia atrás y situados en la parte frontal del maxilar superior.

Su época de reproducción inicia en primavera, después de la cópula (la cual puede ocurrir varias veces durante algunos días) el macho se queda con la hembra para evitar que otro se le acerque. Las serpientes de cascabel son ovovivíparas y tras la fecundación, la hembra tiene la opción de poner los huevos o de dejarlos madurar en su interior. En algunos casos, envuelven a las crías en membranas, de forma similar a los embriones. Estas víboras suelen ocultar los huevos en el suelo, bajo la vegetación, para que eclosionen por sí mismos. Las hembras pueden parir en promedio 6 crías que al nacer miden 30 cm y llegan a vivir de 10 a 20 años.

La víbora de cascabel de cola negra gusta de salir a cazar ratones, tlacuaches, conejos, ardillas o zorrillos al atardecer, presas que paraliza con su veneno antes de comerlas. Para trasladarse hacen ondular su cuerpo apoyándose en las grandes placas de su vientre. Son capaces de trepar por el tronco de los árboles y de nadar. También en su tiempo libre disfruta calentar su cuerpo directamente al sol sobre la superficie pedregosa, pues recordemos que es un reptil y tiene la sangre fría.

Actualmente, de acuerdo a la NOM_059_SEMARNAT_2010, se encuentra bajo Protección especial y esto se debe a que son cazadas y vendidas por su carne, piel, veneno, porque se les atribuyen poderes curativos  y también por temor a ser atacados por ella. Si bien es cierto que la víbora de cascabel de cola negra tiene un veneno potente y que puede llegar a ser dañino para la salud del hombre, ellas generalmente procuran alejarse de su presencia; sin embargo, es importante recordarte que ella sólo ataca al verse en peligro, por lo que te recomendamos que evites agredirla y sobre todo aunque es espectacular ver de cerca un animal como esto no lo compres en ningún tipo de mercado negro y sobre todo respeta su hábitat.

Bibliografía:
-LOT, A. y Z. Cano-Santana (eds.)  Biodiversidad del Ecosistema del Pedregal de San Ángel. . México, DF: UNAM, 2009. 
-Normas Oficiales Mexicanas: NOM-059-SEMARNAT-2010

Fuentes electrónicas: 


viernes, 5 de octubre de 2012

2DA EDICIÓN 2012 DEL RECICLÓN BOSQUE DE TLALPAN

Están invitados a unirse y hacer diferencia, actuando es cómo podremos lograr un mundo mejor.


Los esperamos del 11 al 14 de octubre a partir de las 8:00 hasta las 16:00 hrs. en el centro de acopio ubicado en el estacionamiento del Bosque de Tlalpan.










miércoles, 26 de septiembre de 2012

INVITACIÓN A LA CHARLA "EL PEDREGAL DEL BOSQUE DE TLALPAN"



"Charlas sobre el Pedregal”

Departamento de Comunicación Ambiental

Secretaría Ejecutiva de la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel

Los invita a la charla:

El Pedregal del Bosque de Tlalpan




Sala de Juntas del Edificio de Programas Universitarios
Ubicación en google maps: http://g.co/maps/5ncmu

lunes, 24 de septiembre de 2012


Estudio sobre deposición de metales pesados en el Bosque de Tlalpan.


Gaceta UNAM.  Ciudad Universitaria20 de septiembre de 2012Número 4,455  


En fechas recientes en diferentes medios (veáse links al final del escrito) se ha manejado la información de que en el Bosque de Tlalpan, particularmente en las hojas de sus árboles, hay un determinado grado de toxicidad; noticia que ha alarmado a sus visitantes y a los habitantes cercanos a esta zona.  

Desde hace un año un grupo de investigadores y alumnos, encabezado por Rocío García Martínez, del Laboratorio de Química Atmosférica del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM, han estado realizando estudios sobre la deposición de metales pesados; en el cual se aplicaron técnicas de análisis basadas en organismos bioindicadores, capaces de acumular en sus células diversos metales en concentraciones superiores a las que se dan en los medios donde viven. 

Para dicho estudio se eligió al Bosque de Tlalpan porque se encuentra ubicado entre avenidas de intenso tránsito vehicular y dentro del mismo se seleccionó como un indicador biológico de contaminación el árbol Ligustrum japonicum (conocido comúnmente como trueno) pues es muy abundante, se adapta fácilmente a cualquier suelo y su follaje cumple un importante papel como receptor de polvo atmosférico. 

Esta especie también fue considerada por la característica de sus hojas que tiene una textura lisa, una longitud de cuatro a diez centímetros, y una anchura de dos a cinco centímetros; peculiaridades que permiten acumular una cantidad detectable de metales pesados para realizar un análisis químico. 

Las muestras se tomaron en dos períodos: en temporadas de secas (octubre-marzo) y de lluvia (abril-septiembre) con la finalidad de notar si había variación estacional en la concentración de metales pesados, Así, se contabilizaron 20 árboles. 

“Fue una selección que tomó en cuenta las coordenadas geográficas, en un radio de 50 kilómetros. Obtuvimos cerca de 120 muestras. Como criterios se consideraron las hojas verdes y lisas (no porosas), y se discriminaron las amarillas y pequeñas tomadas del mismo árbol a tres alturas diferentes: baja, intermedia y alta.” 

Los metales pesados localizados por la técnica de Espectrofotometría de Absorción Atómica por horno de grafito fueron: aluminio, cadmio, cromo, hierro, manganeso, mercurio, plomo y vanadio. 

El trabajo de investigación apenas inicia –tiene un año– por esta razón aun no se puede validar rotundamente como un método indicador de contaminación atmosférica, hacen falta datos de por lo menos cinco años; sin embargo, el grupo de investigadores ha obtenido resultados favorables No obstante, la experta y su equipo se han topado con resultados favorables, por lo que su técnica podría considerarse una herramienta útil para futuras indagaciones. Actualmente los trabajos de investigación se concentran en la posibilidad de convertir el poder absorbente de las plantas en una herramienta útil y económica para evaluar la presencia de los metales tóxicos mediante las hojas. 

Si bien es cierto que el hallazgo se relaciona con un nivel de toxicidad, no puede hablarse de concentraciones altas o bajas, ya que no hay una norma establecida para estos elementos; lo que sí puede afirmarse es que las concentraciones de los metales pesados detectados son comparables con las reportadas por varios autores en otras especies de áreas urbanas con alta densidad vehicular, en otras ciudades del mundo. 

Cabe aclarar que la contaminación por metales tóxicos se origina por diversos factores; entre ellos, la cantidad y variedad de fuentes emisoras, por ejemplo el transporte. Aunque se han aplicado políticas públicas que han ayudado a mejorar la calidad del aire, el problema de la contaminación por metales pesados aumenta. Por este motivo la doctora Rocío García Martínez recomendó a las personas que tienen mayor exposición (como la que trabaja al aire libre) se realicen exámenes periódicos de sangre y orina, como indicadores clínicos. 

Los datos que arrojó la investigación son una base importante para conocer la  situación en la que día a día vivimos cientos de habitantes en el Distrito Federal y marcan una pauta para elaborar medidas preventivas y de mitigación para sus habitantes; el Bosque de Tlalpan es sólo una muestra de lo que ocurre en la Ciudad de México y la presencia de dichos contaminantes no es exclusiva de esta zona y es un riesgo al que todos los habitantes estamos expuestos.

El BT fue elegido para la elaboración de los estudios sobre la deposición de metales pesados por las características que posee, y de hecho está investigación es sólo una de otras más que se realizan de su flora y fauna, con la finalidad de conocer el estatus de los recursos naturales presentes y proponer medidas de manejo eficaces.
Debido a que la investigación está en una etapa inicial y no existe alguna norma que establezca los grados de toxicidad, aun no se puede afirmar sí existen escasas o elevadas concentraciones de metales pesados en las hojas de los árboles del Bosque de Tlalpan.

Por lo tanto, les informamos a todos nuestros visitantes que NO existen riesgos al venir de visita o a ejercitarse al Área Natural Protegida Bosque de Tlalpan.



Noticias sobre el estudio realizado en el Bosque de Tlalpan.



viernes, 14 de septiembre de 2012


 Bletia.

En un par de post anteriores hablamos de un grupo de plantas que se caracteriza por poseer una gran cantidad de integrantes, los cuales tienen tamaños y colores diversos pero que se igualan en el grado de belleza. Retomaremos el tema pero ahora para hablarles de una orquídea que tiene su hogar en el Bosque de Tlalpan.
Esta encantadora planta pertenece al género Bletia, la cual fue descrita en 1974 y lleva su nombre honrando a Luis Blet, un español que era colaborador del Jardín Botánico de Algeciras. 

Este género consta de alrededor de 35 especies;  éstas se distribuyen en regiones tropicales y subtropicales de América, como las presentes desde el sur de Florida hasta Brasil. En México se encuentra gran variedad, pues son en su mayoría endémicas.
Son plantas herbáceas, terrestres, tienen pseudobulbos que están parcialmente enterrados o cubiertos de tierra, sus hojas escasas y nulas en la floración, la cual se da en primavera, verano u otoño. Sus flores crecen en forma de racimos simples o ramificados y sus colores son púrpura, rojo, amarillo, marrón e incluso verde. 

Como ya pudiste leer hay diversidad de Bletia, las que se pueden encontrar en el Pedregal de San Ángel son:

- Bletia campanulata
- Bletia purpurata
- Bletia reflexa
- Bletia punctata
- Bletia macristhmochila

En el Bosque de Tlalpan sólo podemos encontrar Bletia urbana y Bletia reflexa, ¿quieres conocer un poco más de ellas? Sigue leyendo.

La Bletia reflexa es una planta terrestre y herbácea, que llega a medir hasta 1 o 1.2 metros de alto. Sus raíces son fibrosas, tiene de 1 a 3 hojas que terminan en punta (lanceoladas) que se pierden al momento  de la floración.  Como toda buena orquídea sus flores resultan ser vistosas al momento de abrirse, crecen en forma de racimo, tienen forma de abanico y son de color morado con blanco verdoso o amarillo. ¿Linda  no crees? 

                                    
                                       


Es turno de la Bletia urbana, ella es conocida comúnmente como Chautle, crece únicamente en México; mide de 40 a  50 cm de  alto y llega a presentar de 3 a 8 flores que nacen de julio a septiembre, son de color rosa salmón con amarillo. Se ha notado que les agrada asolearse pues en estos días abren sus flores y se cierran en días nublados o por la tarde.

Se les conoce únicamente en el Distrito Federal, exactamente en la zona del Pedregal de San Ángel (como el Bosque de Tlalpan) y en pequeñas regiones de Oaxaca, por lo que se dice que es una especie endémica del Pedregal, donde crecen entre las piedras o el pasto.
Su característica endémica, así como la fragmentación,  urbanización de su hábitat y saqueo de la misma, ha provocado que su población haya disminuido, lo cual tiene como resultado que actualmente se encuentre dentro de la NOM_059_SEMARNAT_2010 como especie amenazada, pues podría estar en peligro de extinción si se sigue asaltando su hogar clandestinamente.

Te invitamos a que nos ayudes a preservar estás bellas huéspedes del Bosque de  Tlalpan manténiendolas en su lugar y respetando los lineamientos establecidos en el Plan de Manejo del BT. 


Bibliografía:
-Tellez Velasco, Aida. Orquídeas terrestres del Pedregal de San Ángel. México: Universidad Autónoma de México, 2007.
-Calderón de Rzdowski, Graciela. Flora fanerogámica del Valle de México. Tomo II. México: Instituto de Ecología, 2001.
Fuente electrónica: